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¿Mi pareja es mi alma gemela o mi perfil opuesto?

Actualizado: 20 oct 2023

(Por Nancy Sirker, Presidente de BZG)


En el mes del amor resulta oportuno plantearnos si con nuestra pareja somos “almas gemelas” o “perfiles opuestos”. Existe una creencia generalizada que uno anda por la vida buscando su alma gemela, esa persona con la que compartimos tanta afinidad, que nos enamora justo por tener una forma de ser idéntica a la nuestra.


En realidad, los principios que rigen la forma en que seleccionamos al socio de nuestra vida poco tienen que ver con un “alma gemela” o “espejo perfecto”; la pareja que elegimos para vivir suele ser distinto de nosotros, con otras preferencias (diferentes de las nuestras).


El Modelo Bzg es una técnica de exploración muy efectiva para el auto-conocimiento, se basa en que cada persona tiene patrones naturales desde la introversión hasta la extroversión, así como de estilo de pensamiento, lo que le confiere ciertas habilidades y destrezas naturales. En este sentido, me gustaría destacar su importancia para lograr una sana convivencia con nuestra pareja. En el amor no hay consejos que nos puedan servir a todos por igual, sin embargo, conocer su preferencia es muy importante a la hora de elegir la pareja más adecuada, Por ejemplo, podemos decir que una persona con Perfil Frontal Izquierdo (con marcados rasgos racionales, analíticos, de negociación) tiende a concebir la vida de una manera muy diferente a un Perfil Posterior Derecho (que se destaca por su sensibilidad a la armonía, su habilidad de conexión interpersonal, por su comunicación). Estos dos perfiles que –en principio-conectan con la realidad de manera diferente, prácticamente opuesta, en el mundo de las parejas se atraen. De hecho, cuando buscamos una pareja “para toda la vida” es muy común que nos atraiga un “opuesto”, un Perfil de Pensamiento distinto del nuestro, alguien que nos complementa y de alguna manera nos brinda seguridades en las cuestiones donde nosotros mismos asumimos debilidades. Dejando un rato de lado a San Valentín, podemos decir que al buscar una pareja “para siempre” o al casarnos, lo que hacemos es crear un “cerebro integral”, porque encontramos en el Tipo de Pensamiento del otro (opuesto al nuestro) un complemento que nos garantiza la supervivencia y la efectividad a largo plazo.


Todos compartimos la necesidad de aprender y crecer, y al elegir pareja cuyo cerebro piensa de manera diferente (u opuesta) a la nuestra, creamos oportunidades de aprendizaje. El tema es que con el tiempo de convivencia, algunas parejas no siempre viven estas “experiencias de aprendizaje” como algo positivo, y empiezan a generarse conflictos, que paradójicamente surgen de las formas opuestas de pensar y de hacer.


Comprender y apreciar las diferencias de Tipo, ayuda a navegar una relación donde la pareja tiene el tipo de personalidad completamente opuesto. Se trata de trabajar los desafíos dentro de la relación romántica con respecto a nuestras diferencias de personalidad, y cómo estos se pueden transformar en regalos, para crecer juntos y salir adelante. Si bien existen particularidades a tener en cuenta a la hora de aconsejar, según los estilos de pensamientos involucrados, consideremos cinco consejos generales a tener en cuenta cuando tratemos con nuestra pareja, cuya preferencia difiera de la nuestra:


Consejo 1: Tener en cuenta que la variedad es el condimento de la vida. No somos todos iguales. Aprender a valorar las diferencias que hay en la pareja, puede transformarse en un ejercicio divertido y en una experiencia enriquecedora. Para empezar, hay que abandonar la idea de que hay una manera correcta de hacer las cosas.


Consejo 2: Es fundamental ser paciente, con sí mismo y con la pareja. Relacionarse con las personas no es tarea fácil y no lo hará a la perfección (no importa cuánto sepa).

Consejo 3: Practique, practique, practique. Luego practique un poco más.


Consejo 4: Es importante tener en cuenta que la desilusión generalmente aparece cuando esperamos un comportamiento determinado y recibimos otro. Por esto, hay que aprender a no esperar un comportamiento determinado del otro (cuando sabemos que es muy difícil por su tipo de personalidad que asuma ese comportamiento). Por ejemplo, no podemos pretender que nuestra pareja (introvertida) hablé fácilmente con cualquier persona, porque es muy probable que esto no pase.


Consejo 5: Debemos encontrar la forma de hacerlo divertido. El hecho de que esto sea importante no implica que tenga que ser serio. Podemos buscar diferentes maneras en que nuestras diferencias nos enriquezcan y nos hagan crecer como personas.


Aceptar las diferencias de personalidad de nuestra pareja requiere cierto grado de disciplina y de frenar nuestras propias necesidades narcisistas, dejar al otro ser otro.




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